Paraíso de la pesca de Neuquén, según afirma su fama internacional, Junín de los Andes ofrece ríos y lagos, paisajes incomparables y bosques nativos en los que el deporte del pique no tiene desperdicio.

 

El primer recorrido obligado para el pescador aficionado consiste en cubrir los 21Kms. que separan a la ciudad de la famosa boca del Chimehuín, río reconocido como uno de los mejores sitios para la práctica en la modalidad fly casting y la captura de codiciados salmones y truchas.

Expertos se reúnen cada temporada para dar con especies exóticas como la trucha Arco Iris, Marrón, Fontinalis y Salmón Encerrado. Es que en sus 53 kilómetros, y hasta su confluencia con el río Collón Cura, el Chimehuín ofrece las mejores posibilidades en cuanto a tamaño y calidad de los ejemplares.

Desde allí se puede recorrer la costa del lago Huechulafquen por un camino rodeado de gigantescos árboles y praderas verdes. El camino llega hasta Puerto Canoa, punto de unión con el lago Paimún que se extiende hasta la frontera con Chile. El puerto ofrece imperdibles excursiones lacustres, y la zona que lo circunda se halla colmada de excelentes espacios pesqueros.

Entre los ríos es ineludible hacer referencia al Malleo, un rico pesquero ubicado en tierras de la comunidad mapuche Painefilú y a cuyas costas se accede con el abono de un mínimo costo; el Aluminé, el Quillén y el Curruhué. La mayoría de estos cursos permiten únicamente la pesca con mosca y de devolución obligatoria.